A-2007...
Este año comencé con intenciones de escribir mucho, de aprender a hacerlo y tomarlo más en serio... A veces me gustaría tomarme más en serio las cosas que me gustan y tomarme la vida cotidiana más a la ligera.
En años como este, se me va volando el tiempo libre y la rutina se atasca de forma que un día es igual al siguiente. Hoy faltan algo así como 120 días para que termine este año y curiosamente, después de septiembre, el fin de año lo siento encima. Este año he tomado una de las decisiones más trascendentales de mi vida, y si todo sale como quiero, ya sólo me faltarán dos cosas por hacer.
Un dicho dice: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”... No estoy seguro que quiere decir esto, tal vez que nadie sabemos que va a ser de nuestras vidas de un día a otro; probablemente sea verdad, pero de alguna manera, planear un poco la vida, me mantiene alerta... He llegado a necesitar tener planes de vida; no sé si sea lo mismo que tener metas, pero de alguna forma comienzo a entender, por ejemplo, que gastarte la quincena el día 16, no es precisamente lo mejor.
Otro dicho dice: “Ser joven es una enfermedad que se cura con el tiempo” y es aquí donde entro en conflicto y no sé que hacer; no quisiera perder lo poco o mucho de arriesgado o cínico que he sido durante mi vida, pero quisiera tener metas para cumplirlas, no para presumirlas como cuando tenía 26 o menos. Hoy tengo 30 y lo que quiero decir con todo este rosario de frases un tanto dispersas es que quisiera madurar sin comenzar a pudrirme.
... Ahora un bonito poema fatalista:
En años como este, se me va volando el tiempo libre y la rutina se atasca de forma que un día es igual al siguiente. Hoy faltan algo así como 120 días para que termine este año y curiosamente, después de septiembre, el fin de año lo siento encima. Este año he tomado una de las decisiones más trascendentales de mi vida, y si todo sale como quiero, ya sólo me faltarán dos cosas por hacer.
Un dicho dice: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”... No estoy seguro que quiere decir esto, tal vez que nadie sabemos que va a ser de nuestras vidas de un día a otro; probablemente sea verdad, pero de alguna manera, planear un poco la vida, me mantiene alerta... He llegado a necesitar tener planes de vida; no sé si sea lo mismo que tener metas, pero de alguna forma comienzo a entender, por ejemplo, que gastarte la quincena el día 16, no es precisamente lo mejor.
Otro dicho dice: “Ser joven es una enfermedad que se cura con el tiempo” y es aquí donde entro en conflicto y no sé que hacer; no quisiera perder lo poco o mucho de arriesgado o cínico que he sido durante mi vida, pero quisiera tener metas para cumplirlas, no para presumirlas como cuando tenía 26 o menos. Hoy tengo 30 y lo que quiero decir con todo este rosario de frases un tanto dispersas es que quisiera madurar sin comenzar a pudrirme.
... Ahora un bonito poema fatalista:
Oigo el cristal de tus ojos romperse contra el suelo y siento escalofríos de saber que es por mí. Así, sin despedida, sin esa caricia de tus dedos en mi mejilla. Así sin sueño, sin cansancio, así, teniendo que dormir el sueño eterno, así... sin ti.

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